mareadigit@l

miércoles, marzo 29, 2006

Ayer, hoy y siempre (si nadie lo remedia)

Me sorprendo cuando veo la polvareda mediática que se está levantando con el botellón. Los medios no dejan de sacar a la luz informaciones alaramantes que hablan de miles de personas haciendo botellón y de los destrozos que se han ocasionado derivados de este fenómeno, que califican como 'nuevo'. Para el que no lo sepa -que parece ser la mayoría de la sociedad-, el botellón existe desde, como mínimo, el primer tercio de los años 90. ¿A qué viene ahora darle tanta relevancia a un fenómeno que lleva más de diez años -que yo haya visto- viéndose en las calles de los pueblos y ciudades españolas?.

Pero lo que más llama la atención es que los medios de comunicación intenten hacer ver a la sociedad que se trata de un hecho peligroso. El peligro en los botellones viene derivado de la amenaza de represión que se ha vertido estas últimas semanas. Y si no vean las reivindicaciones de los practicantes del botellón. Lo digo porque sé lo que pasa, todos los que nacimos después de los 1980 lo sabemos. También es verdad que siempre hay animales que se dedican a 'joder' -con perdón- a los demás, pero si uno no quiere, se aleja de ellos y punto. Lo que no está bien es que nos metan a todos en el mismo saco porque quienes hacemos o hemos hecho botellones no somos delincuentes. ¡¡Sólo es una forma de divertirnos!!. Las consecuencias para la salud ya son cosa aparte y cada uno puede decidir sobre su vida.

Lo que está claro es que la peor forma de atajar los botellones por parte de la policía es la represión, que por otra parte es bastante corriente. Cuanto más se intente quitar a los jóvenes esta forma de diversión -muy extendida, que a nadie le quepa duda-, más botellones habrá, por suerte parece que somos una generación protestona. La prueba la estamos viviendo en estos fines de semana, con macrobotellones convocados en casi todas las grandes ciudades.

Un ejemplo de cómo afrontar un botellón: Granada. El ayuntamiento acondicionó un espacio con música, aseos y carpas médicas -aunque siempre hay gente que dice animaladas sobre cómo 'capear' este tipo de fiestas, antidisturbios incluidos-. El caso es que se nos facilite a los jóvenes un lugar para divertirnos que no nos cueste un ojo de la cara y parte del otro, y si hay música mejor.

¡Ah!. Otra cosa: las Fallas de Valencia, las Hogueras de Alicante, los Sanfermines de Pamplona, etc, etc, etc... Todos estas fiestas son macrobotellones, ¿de qué se extrañan entonces?.

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