mareadigit@l

miércoles, marzo 15, 2006

Diario de un robo

Muchos jefes son parecidos a los de la imagen Cualquier persona que contrata a otra tiene siempre presente que si no hay dinero no se puede contratar a un tercero. Por un motivo muy simple: a estas alturas -y más aún en prensa, donde algunos nos hemos pegado tres años haciendo prácticas sin ver ni un miserable euro; es más, pagando de nuestro bolsillo- nadie trabaja de gratis, sólo faltaría eso. La gente tiene que comer, y para eso hace falta algo de dinero, una remuneración justa -es lo mínimo-.
La cosa se agrava cuando además la voluntad de contratar a alguien viene por parte de los que pagan, no del que intenta encontrar trabajo. Esto significa que son los jefes los que han decidido que hace falta una persona para cubrir una plaza y hacer que el engranaje funcione mejor. Ante esta situación lo normal es que se llegue a un acuerdo entre ambas partes sobre las cantidades a desembolsar; hasta aquí todo claro y normal.
Empieza la acción: El contratado empieza sus labores desempeñando su tarea tal y como se le ha enseñado en el correspondiente centro educativo. Siempre teniendo en cuenta que el trabajo en cuestión no requiere dedicación exclusiva -por lo que tampoco está bien remunerado-. El trabajo empieza a dar sus frutos y las tareas y los logros de los jefes pueden ser mejor conocidas por más gente, por lo que se entiende que el trabajo está bien hecho -más aún cuando los jefes felicitan al empleado-.
Al cabo de un par de meses los jefes deciden que el recientemente contratado -que todavía no ha recibido su sueldo, ni siquiera del primer mes, y al que evitaron hacer un contrato para cubrirse las espaldas- no es necesario en el organigrama de la 'empresa'. Comprensible: la 'empresa' no es tan grande y dar a conocer sus movimientos a unos cuantos miles de personas tampoco es tan importante. La relación entre los jefes y el contratado es buena y la relación laboral acaba amistosamente, pero el contratado exige que los dos meses que ha trabajado le sean remunerados -a ver quién se atreve a decir que no es lo justo, más aún cuando los jefes habían asumido pagar la cantidad acordada-. La respuesta es afirmativa, pero sin concretar nada, por lo que el contratado no tiene ninguna garantía de que vaya a recibir el fruto de su trabajo. Desde la fecha de la contratación han pasado hasta el día en que redacto esto exactamente tres meses y seis días... el contratado todavía está esperando cobrar lo que se le adeuda... y lo que queda, por lo visto.

¡¡No más injusticia, si no puedes contratar no contrates!! -> Dedicado a quienes en este momento mandan en el M.I. Ayuntamiento de Onil. Pronto todos sabrán de qué calaña hablo. Vosotros solos os lo habéis buscado.

4 Comments:

  • Felicidades hermano!!, no por tu artículo (que también), sino por los 23 años que acabas de estrenar. A ver si aprovechan que cumples años y te pagan TU dinero, que ya es hora.

    Bueno, esta es la quinta vez que te felicito, y seguro que habrá una sexta, una octava, una vigésima, una cincuagésimo-sexta,... nuestras vidas habrán cambiado pero todavía seguiré por ahí para ver cómo sigues cumpliendo años... y tú lo sabes.

    Un abrazo, hermano.

    PD: y esta noche, a lo grande, que es un día histórico!!

    Por Blogger Mario Toledo, a las 00:02  

  • Coño....que fuerte el comentario no?No tenía ni idea, amigo mío. Si es que son todos unos desaprensivos. Maldita la hora en el que alguien trabajó gratis. Lo siento tío,peroson cosas que pasan. Ánimo y para adelante que tú valesmucho.

    Por Blogger Jose M. Sánchez "Daze", a las 13:03  

  • Estamos contigo Nando! Bloquearemos, si es necesario, la puerta del Ayuntamiento de Onil hasta que no recibas el dinero que te deben. ¡Ya está bien! No podemos permitir que se burlen más de nosotros. Tú no trabajas de gratis... Y tienes que recibir el dinero que te prometieron!!!

    Sólo una llamada, amigo, sólo una llamada e iremos a por ellos...

    azorinperiodista.blogspot.com

    Por Blogger Juan José Payá, a las 15:09  

  • Nando, no seas macarra y garrulo amenazando así! Tienes que tener mucha más clase que todo eso. Hasta que te has exaltado ibas bastante bien, pero te arriesgas a perder la razón por culpa de las formas.
    Si quieres denunciar esa situación, hazlo. De buenas maneras y aportando todas las pruebas o al menos datos que hagan falta.
    Lo siento por meterme donde nadie me llama, pero es que creo que te equivocas si vas en ese plan.
    Y no te quito ni un gramo de razón en tu protesta. No tengo porque dudar de ella.
    Ánimo

    Por Blogger sergio m. mahugo, a las 11:11  

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